
El Lago Bled, ubicado en los Alpes Julianos de Eslovenia, es uno de los destinos más icónicos y encantadores del país. Rodeado de exuberante naturaleza, con su característica isla en el centro y el castillo que lo corona desde lo alto, este lugar parece sacado de un cuento de hadas. Si estás planeando visitarlo, aquí tienes una guía completa sobre qué hacer en el Lago Bled para disfrutar al máximo de tu experiencia.
1. Pasear alrededor del lago
El sendero que rodea el Lago Bled es ideal para caminar, correr o pasear en bicicleta. El circuito tiene unos 6 kilómetros y está perfectamente acondicionado, permitiéndote disfrutar de vistas panorámicas en cada rincón. Durante el recorrido, encontrarás bancos, cafés y rincones perfectos para detenerte y contemplar el paisaje. No olvides tu cámara, ya que cada ángulo ofrece una postal diferente.

2. Visitar la isla del Lago Bled
La isla de Bled es uno de los principales atractivos del lago. Para llegar allí, puedes tomar una tradicional barca de madera llamada “pletna”, alquilar un kayak o incluso remar en una barca propia. Una vez en la isla, puedes explorar su pequeño pero encantador entorno, que incluye la famosa Iglesia de la Asunción de María. No olvides tocar la campana de los deseos en el interior de la iglesia, ya que, según la leyenda, trae buena suerte.

3. Disfrutar de las vistas desde el Castillo de Bled
El Castillo de Bled, situado en un acantilado con vistas espectaculares al lago, es una parada imprescindible. Este castillo medieval alberga un museo que narra la historia de la región, una imprenta tradicional y una bodega donde puedes probar vinos locales. Además, el restaurante del castillo ofrece una experiencia gastronómica inolvidable con vistas impresionantes.
4. Probar la famosa tarta de crema de Bled (Kremna Rezina)
Una visita al Lago Bled no estaría completa sin probar su icónica tarta de crema. Este delicioso postre, que combina capas de hojaldre, crema pastelera y nata montada, es una especialidad local que puedes disfrutar en casi cualquier cafetería alrededor del lago. El Café Park, en particular, es conocido por servir una de las mejores versiones de esta tarta.
5. Nadar o practicar deportes acuáticos
En verano, las aguas cristalinas del Lago Bled son perfectas para nadar. Hay varias zonas habilitadas para bañistas, como el Bled’s Castle Bathing Area, que cuenta con plataformas y vestuarios. Además, puedes alquilar paddleboards o tablas de surf para explorar el lago desde una perspectiva diferente.

6. Explorar la garganta de Vintgar
A tan solo 4 kilómetros del lago se encuentra el desfiladero de Vintgar, una maravilla natural que no puedes perderte. Esta garganta de 1,6 kilómetros de largo está llena de pasarelas de madera que te llevan a través de paisajes impresionantes, con cascadas, piscinas naturales y paredes de roca cubiertas de musgo. El recorrido termina en la preciosa cascada Šum, que es perfecta para una foto memorable.
7. Subir al mirador de Ojstrica
Para quienes buscan las mejores vistas del lago, la caminata al mirador de Ojstrica es una obligación. Aunque el ascenso es relativamente corto (unos 20 minutos), el sendero puede ser empinado en algunos tramos, así que asegúrate de llevar calzado cómodo. Desde la cima, disfrutarás de una vista panorámica del lago, la isla y las montañas circundantes. Este es uno de los puntos más fotografiados de Bled.

En conclusión, Bled es un destino que encapsula lo mejor de Eslovenia: una mezcla perfecta de historia, naturaleza y cultura. Su impresionante paisaje, con el lago, la isla y el castillo medieval, lo convierten en un lugar único que ofrece tanto relajación como aventura. Ya sea para explorar sus alrededores, disfrutar de la gastronomía local o simplemente perderse en su atmósfera mágica, Bled es una parada imprescindible para todo viajero que quiera descubrir la verdadera esencia de Eslovenia.